21 de diciembre de 2011

Buen provecho


Para ir abriendo boca de las comilonas que nos esperan, hoy os traigo un trocito de una ópera muy navideña, Hansel y Gretel de Engelbert Humperdinck (no confundir con un famoso cantante inglés de los sesenta que le plagió este magnífico nombre, el Humperdinck alemán es the original one and only, no se dejen engañar por imitaciones). La ópera, basada en el famoso cuento de los hermanos Grimm, empezó siendo una obra de teatro navideña en la que actuaban los sobrinitos de Humperdinck y acabó convirtiéndose en una ópera cantada por dos mujeres adultas haciendo de niños. Así es la vida...

Los pobres Hansel y Gretel están perdidos en el bosque, muertos de miedo y hambre. De repente, se les aparece el terrorífico Hombre de Arena (Sandman), un personaje que, según la leyenda, va por ahí echando arena en los ojos de los niños para que se duerman. Encantador, ¿verdad? (sospecho que es socio de un oftalmólogo o algo así). El caso es que los niños, casi ciegos por culpa de este cafre, no tienen más remedio que irse a dormir entre unos helechos, cantando primero una deliciosa oración. El texto original es en alemán, pero como es una ópera apta para público infantil se traduce muchas veces a otros idiomas (inglés en este caso). Aquí la tenemos cantada por Christine Schäffer (Gretel), Alice Coote (Hansel) y Sasha Cook (Sandman), el el Metropolitan de Nueva York (2008).


Vídeo de TheHumperdinck

Justo después de esta escena, suena un precioso fragmento orquestal titulado Pantomima. Según el libreto, Hansel y Gretel se han quedado dormidos y unos ángeles bajan del cielo y les rodean para protegerles. Los directores de escena se niegan a representar tal cursilada y lo cambian habitualmente por un sueño en el que las dos criaturas se pegan un banquete imaginario. Buen provecho.


Vídeo de TheHumperdinck